domingo, 25 de abril de 2010

Soneto a las Damas de Blanco.


Pueden más que fusiles esas flores,
izadas por mujeres, como un hecho
de coraje y amor, que expande el pecho,
pues la patria florece en sus dolores.

Son las Damas de blanco, sin rencores,
cuando marchan aún bajo el acecho
del diablo tutelar, en cuyo lecho
de muerte ha de pagar por sus horrores.

Tiembla el tirano, pues aquel linaje,
que tiene de Grajales y Calcuta,
emplaza su ignominia, cual oleaje.

Su victoria ante el mal es absoluta,
entereza y bondad es su ropaje…
Toma, opresor, gladiolo en tu cicuta.

Frank Soria.


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